Te cuento una historia real… mía.
En uno de mis primeros trabajos, llegué emocionado el primer día…
No había silla.
No había descripción del puesto.
Y lo más triste: ¡nadie sabía exactamente qué tenía que hacer!
Solo lo sabía el jefe… y no tenía tiempo para explicarlo.
En otro trabajo, me contrataron porque los dos candidatos anteriores dijeron que no.
Cuando pregunté qué esperaban de mí, lo único que me dijeron fue:
«Tu análisis psicológico dice que no eres apto para trabajar en equipo… así que trabaja solo.»
Así empezó mi vida profesional.
Con roles mal definidos, sin estructura y sin una idea clara de cómo medir si estaba haciendo bien mi trabajo.
La mayoría de los dueños de negocios cometen este error: no delegan… lanzan.
Le entregan el problema a otro, esperando que lo resuelva.
Y como nadie tiene claro lo que se espera, todos terminan frustrados: el jefe, el empleado, y el cliente.
Después de años estudiando este tema y trabajando con clientes, entendí algo clave:
Diseñar bien los puestos de trabajo no es un lujo, es una necesidad.
Y no solo diseñarlos, también comunicarlos, ejecutarlos y darles seguimiento.
Porque una cosa es tener un organigrama y otra muy distinta es que la gente sepa lo que tiene que hacer… y lo haga.
¿Qué debe tener un buen diseño de rol?
Al menos esto: K.A.R. – Key Areas of Results (Áreas Clave de Resultados)
No tendría sentido despedir a alguien que no tiene claro qué resultados se esperan de él.
Pero sí tiene mucho sentido medir el desempeño en función de estos K.A.R.
Si no está cumpliendo con alguna de esas áreas clave, entonces sí es una señal de alerta real.
En definitiva, te dejo tres conclusiones para cuando quieras contratar a alguien.
• No contrates sin definir el rol.
• No delegues sin definir qué esperas.
• No evalúes sin haber aclarado antes las K.A.R.
¿Quieres saber cómo definir bien los roles en tu negocio?
En el podcast de esta semana te explico paso a paso cómo hacerlo y qué debes evitar.